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A raíz del aniversario del asesinado de Joxe Mari Korta, he tenido la ocasión de leer varios artículos que me han gustado mucho. Comparto los enlaces al final del mensaje.

Pedro Miguel Etxenike
Pedro Miguel Etxenike

Me gustaría resaltar estas palabras de Pedro Miguel Etxenike: “Como dije en otra ocasión, por desgracia, muchos de nosotros, una parte muy importante de nuestra sociedad, aun en grados muy diversos, tiene una experiencia cercana, algún nombre que ocupa un lugar especial en su corazón, en su memoria, por su especial cercanía -por unas u otras razones- a una víctima determinada. La reivindicación de su memoria no puede oscurecer la de las demás, sino ayudar a hacerla más viva, a impedir que se diluya en el tiempo; no es -no puede ser- una vía para imponer a los demás una única visión -nuestra visión- de las cosas. Las víctimas que nos son más cercanas, más nuestras, deben ser el vínculo que nos una más estrechamente a todas aquellas a quienes no conocíamos personalmente o con quienes no teníamos especiales vínculos o sintonía, con quienes no pensaban o no eran como nosotros”.

A mí también me tocó especialmente el asesinado de Korta, no le conocía personalmente, pero, por su origen y por lo que transmitía, podía haber sido perfectamente un miembro de mi familia. Me viene a la memoria cómo se lamentaba mi madre; también a ella le conmovió especialmente.

Concentración silenciosa de Gesto por la PazRecuerdo como si fuera ayer los momentos posteriores a su muerte, eran fiestas de Vitoria-Gasteiz. Recuerdo que, el día en el que le asesinaron, el grupo de Gesto por la Paz de Vitoria convocó la concentración silenciosa por la muerte en Bolueta -justo el día anterior- de los cuatro activistas de ETA a los que les reventó el material explosivo que llevaban en el coche. Recuerdo el pequeño caos que se montó en la plazoleta de Correos donde hacíamos las concentraciones, ya que acudía gente para solidarizarse con Joxe Mari Korta, mientras nosotros seguíamos empeñándonos en romper la espiral de la violencia y en denunciar la pérdida absurda de aquellas cuatro vidas que seguro que dejaron un vacío enorme en sus casas y entre la gente que les quería.

Ese verano me tocó trabajar y, junto con mis compañeras de trabajo, solía ir a lo viejo o a la zona de las txoznas. Me recuerdo haciendo tiempo, ya que tanto los bares como las txoznas cerraron unas horas en solidaridad con los muertos de Bolueta.
Al día siguiente nadie cerró en solidaridad con Joxe Mari Korta y su familia y amigos. Veinte minutos antes de la concentración de Gesto verbalicé ante todas mis compañeras que me ausentaba porque me iba a concentrar en silencio por aquella muerte atroz e injusta, otra más, pero que quedó especialmente grabada en mi corazón.

Maite Leanizbarrutia Biritxinaga

 

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